San Juan de la Cruz: Recordamos su 408 Aniversario.

Recopilación de Alvaro Cifuentes.

En estas fechas alrededor del aniversario de la muerte de San Juan de la Cruz, hemos conocido la noticia de la instauración de un itinerario turitico-cultural en recuerdo del santo.

Con este motivo nos ha parecido oportuno recordar dos artículos que nos hablan del paso de San Juan de la Cruz por estas tierras:

El primero es un repaso de los actos que tuvieron lugar en Castellar hace ocho años con motivo del 400 aniversario de su muerte; el segundo es un apunte biográfico de su estancia en tierras de Castellar. Estan   escritos bajo las iniciales M.R.G.el primero y  el segundo firmado por Francisco Olivares Barragán, publicados en el Boletín de la Cofradia de Nª Sra. de Consolación de Castellar,  de los años 1992 y 1990 .respectivamente.

 

Proyecto de una ruta en torno a San Juan de la Cruz  en el Condado (del diario "Ideal")

Resulta  conocida la importante relación del Santo con los pueblos del Condado. Conoció  el paso de caminos entre el valle del Guadalquivir, la Meseta y El Levante. Respecto a la primera, Juan de Yepes vivió en Ubeda y fue en esta ciudad donde le sobrevino la muerte, frustrando el viaje que preparaba a América.

Restos de todo ello quedan en la ciudad ubetense y para muestra ahí permanece el Oratorio de San Juan de la Cruz, erigido en honor del Santo.

Debemos todos felicitarnos de que se  logre dicho acuerdo para crear el itinerario natural de la ribera del Guadalimar

 

Actos conmemorativos del paso de San Juan de la Cruz por  Castellar

El día 14 de Diciembre de 1.991 se cumplieron 400 años de la muerte de San Juan de la Cruz, y en conmemoración de ello se han celebrado, a lo largo de dicho año, multitud de actos culturales, tanto a nivel provincial, nacional como internacional. Por ello Castellar quiso sumarse a esa celebración, rindiéndole homenaje a ese Santo excepcional, de proyección eterna, tanto en el espacio como en el tiempo, cuyo estudio y conocimiento nos interesa por su doble condición: por un lado, como Místico, teólogo y reformador de la Orden Carmelita; y, por otro lado, como poeta de primera magnitud.

Además, Castellar tiene un motivo más que suficiente para rendirle homenaje a San Juan de la Cruz, pues tuvo el honor y la dicha de que sus pequeñas pero firmes huellas quedaran marcadas en su término, concretamente en la denominada finca de Santa Ana, como nos lo puso de manifiesto D. Manuel Martell López, en una comunicación titulada: Por tierras del Condado... Primera andadura andaluza de San Juan de la Cruz", expuesta en las 11 jornadas de Investigación sobre El Condado (celebradas en Castellar el día 18 de abril de 1.990).

 

 

Monolito levantado en la Finca de Santa Ana (Castellar) donde paraba el santo

Monolito levantado en la Finca de Santa Ana (Castellar) donde paraba el santo

 

Quien propuso la idea de levantar un monolito conmemorativo del paso de San Juan de la Cruz en cada uno de los pueblos del Condado por los que pasó. La Iglesia Parroquial de Castellar, por el carácter cultural-religioso de la celebración del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz, quiso que aquella iniciativa se hiciese realidad, organizando una serie de actos conmemorativos de ese acontecimiento. Pero toda actividad cultural necesita contar con cierto respaldo económico para poder hacer frente a las necesidades materiales que lleva consigo. Por ello, fue presentada la idea a la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación, cuya junta Directiva, desde el primer momento, mostró su total apoyo, tanto personal como económico.

Con ese gesto se puso de manifiesto que San Juan de la Cruz, aunque lejos en el tiempo, vuelve a nosotros para enseñarnos la inquietud por Dios y la entrega y el servicio a los demás. Porque, en definitiva, lo que se pretendía con la celebración de esos actos era: Rendir homenaje a San Juan de la Cruz. Conocerle en su doble faceta: místico reformador de la Orden Carmelita y poeta universal. Que su vida sea constante ejemplo para nosotros, acercándonos más a Dios a través del servicio desinteresado a los demás. 

 

Fachada de la Ex-Colegiata  Santiago Apostol, esquina con la calle Don Mendo de Benavides

Fachada de la Ex-Colegiata Santiago Apostol: Plaza del Auntamiento esquina con la calle Don Mendo de Benavides

 

Los actos se clausuraron con el descubrimiento, por parte del Señor Obispo, conmemorativa del paso de San Juan de la Cruz por tierras de Castellar, en la fachada d Santiago; aunque la figura de San Juan no está vinculada al monumento, se consideró como en una de sus esquinas por diversos motivos: o Porque desde esa esquina se divisa, a lo lejos, la zona concreta por donde pasó, la Loma del Santo.

Para poder colocar la placa en ese lugar fue necesario presentar el proyecto de lo hacer a la Consejería de Cultura y Medio Ambiente, donde fue estudiado por la Comisión Patrimonio Histórico y aprobado, visto el informe de dicha Comisión, por el Señor E Consejería de Cultura y M. A. con fecha 2 de octubre de 1.991. (El proyecto se presento el día 13 de septiembre de ese mismo año).

 

 

Lapida de la Ex-Colegiata, en honor de San Juan de la Cruz

Lapida de la Ex-Colegiata, en honor de San Juan de la Cruz

 

 

SAN JUAN DE LA CRUZ Y CASTELLAR

 

En la primavera de 1.579 se trasladó Fray Juan de la Cruz desde El Calvario en Villanueva del Arzobispo, hasta Baeza en busca de casa para fundar allí un Colegio, el primero que los Descalzos fundarían en Andalucía y que fue pedido insistentemente por los Doctores de la Universidad que admiraban a los frailes de la Peñuela y El Calvario. Llevaba Juan la licencia de la Orden dada por el Visitador fray Angel de Salazar y del Obispo de Jaén, D. Diego de Deza, así como cartas de recomendación de la Priora del Convento de Beas, Ana de Jesús.

Al fin pudo conseguir una casa dentro de las murallas, muy apropiada para los fines a que la quería destinar fray Juan, quien vuelve enseguida al Calvario y a Beas para proveerse de lo más necesario y con tres religiosos retorna a Baeza y con la incorporación de otros queda constituida la Comunidad por seis frailes, a los que pasado algún tiempo se les unen varios novicios de la Peñuela y del Calvario, con lo que quedó formado el Colegio que organizó el propio Juan de la Cruz y dándose comienzo las clases en el año 1.580.

La Universidad de Baeza estaba próxima al Colegio de los Descalzos y pronto, tanto los Catedráticos como los alumnos, sienten una gran admiración por los Carmelitas, siendo muchos los estudiantes que acuden a pedir el hábito. Entre estos se encontraba Juan de San Pablo, natural de Castellar, que ya había estudiado leyes en Salamanca, recibiendo el hábito de las propias manos de Juan de la Cruz y dando comenzó a su noviciado. Se cuenta de él, que aburrido de la lectura de los libros espirituales, solicitó del Maestro de Novicios algún libro de derecho para repasar lo estudiado en Salamanca. Llegado esto a oídos de fray Juan, le quitó todos los libros y le entregó una cartilla de la Doctrina Cristiana y un puntero, como a los niños, para que hiciera oración todos los días, pasando mucho tiempo como un párvulo.

 

Mesa sobre la que reposó el cuerpo de San Juan de la Cruz

Mesa sobre la que reposó el cuerpo, durante las exequias en Ubeda, de San Juan de la Cruz: Los frailes pobres aceptaron de sus  vecinos el ofrecimiento para que reposara el cadaver... luego la mesa volvio a sus propietarios que la han conservado como una reliquia hasta nuestros días.  (Se encuentra en conocida casa solariega de Sorihuela del Guadalimar, Jaén)

 

De esta forma curó Juan de San Pablo aquellos primeros brotes de altivez y para que tuviera más humildad aún "lo puso en la cocina buena parte del año ejercitándole en varias mortificaciones". Fray Juan de San Pablo fue un Descalzo ejemplar llegando a ser Provincial de Castilla la Vieja. A pesar de elegir el Colegio de Baeza no dejó fray Juan de asistir a las monjas de Beas a donde acudía regularmente, descansando en una granja llamada de Santa Ana, en el término de Castellar. Esta granja o huerta la había sido regalada a los Descalzos por un Clérigo de Castellar y de la que Juan se hizo cargo en nombre de la Comunidad de Baeza, enviando a los Padres fray Juan de Jesús y a fray Juan de Santa Ana junto con dos legos para que procedieran al acondicionamiento de la finca, volviendo a Baeza el padre Juan de Jesús mientras quedaban en la finca el padre Juan de Santa Ana y los dos legos para trabajarla.

La finca no era muy grande y estaba situada en la orilla derecha de] río Guadalimar comenzando en un cerro próximo a Sorihuela. Tenía una casa orientada a Levante y en la parte alta del terreno había una fuentecilla con tierra de labor. La parte alta de la finca producía solamente jaras y matorrales y la de la fuente era apta para el cultivo de legumbres, hortalizas y pastizales que recogían los frailes.

El itinerario seguido por fray Juan de la Cruz era por Ubeda, Torreperogil, Villacarrillo e Iznatoraf hasta la finca, pasando el Guadalimar en barca. Fueron muchas veces las que el Santo estuvo en Santa Ana aprovechando la ¡da o la vuelta a Beas cuando iba a confesar a las monjas. Pero dejemos hablar al Padre Crisógono de Jesús: "Que bien debe de hallarse fray Juan en este ambiente de paz, silencio y de belleza que le ofrece la granja de Santa Ana Hay quietud de soledad, hay dulces sonoridades de aguas, amplios horizontes luminosos, olor a jaras, tomillos y romeros. No es ciertamente el ambiente de Baeza. Pero fray Juan, como de costumbre, no los disfruta solo. Toma por compañero al padre Juan de Santa Ana, que hace de superior de la casita y se sale con él por aquellos campos y riberas. El padre rector no puede contenerse y prorrumpe en canto de himnos.

No se contentan con las horas del día y pasan gran parte de la noche entre los árboles o sentados en la pradera que riega la fuentecilla del huerto. A veces se retiran el uno del otro para hacer la oración a solas, pero otras, levantándose fray Juan de la Cruz, busca a su compañero y sentándose los dos en el prado a vista de las aguas, habla con 61 de la hermosura del firmamento, luminoso a esa horas de luceros y de estrellas. No se harta. Se pasan las horas sin sentirlo. El padre Santa Ana adivierte que es tarde; hay que descansar; incluso puede perjudicarles el relente de la noche...

El Santo comprende la intención de su compañero y le dice con gracia: "Vámonos enhorabuena, que y sé que vuestra reverencia tiene buena gana de dormir. Y se retiran al improvisado conventillo. Antes de volver a Baeza solía llevarse al Colegio las legumbres y hortalizas sobrantes de huerta y tenía en tal aprecio a este lugar que nunca se olvidaba de él, escribiéndoles de vez en cuan Se conserva una carta que dirigió a fray Juan de Santa Eufeinia, uno de los legos que trabajaban en granja, que se encontraba muy afligido por una desgracia familiar, carta que le sirvió de tanto consuelo que quedó animado para ofrecer aquellos sufrimientos por Dios.

 

 

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